viernes, 22 de octubre de 2010

VERTICAL FARMING (AGRICULTURA VERTICAL)



Resulta de gran interés el artículo dedicado a la agricultura vertical que figura en la revista Investigación y ciencia (Scientific American) el pasado mes de septiembre. En él se evidencian las ventajas de integrar la hidroponía, aeroponía y los sistemas de agricultura de riego por goteo en un mismo edificio de varias pisos de altura (30 o más), según convenga, y también según el tipo de plantas que requieran ser cultivadas (legumbres, cereales, frutas,...), etc. Os hago aquí una reflexión / resumen del excelente artículo de Dickson Despommier.

Actualmente existen proyecciones demográficas que estiman que la población mundial pasará holgadamente de los 9.000 millones de personas en el año 2050. Este dato comporta que para que cada ser humano de la Tierra pueda obtener 1.500 Kilocalorías diarias se necesitará aumentar la superficie de cultivo del planeta en la mitad de la extensión de América del Sur, es decir la superficie de Brasil (8,5 millones de km2, o lo que es lo mismo 17 veces la extensión de España). Desgraciadamente resulta que esa superficie agrícola simplemente no existe.

Se calcula que la agricultura consume en regadíos alrededor del 70 % del agua disponible en todo el mundo “que se torna en no potable por contaminación con fertilizantes, productos fitosanitarios, herbicidas y sedimentos”. Toda esa contaminación va a parar a la tierra, a los acuíferos y finalmente al mar, nuestro gran vertedero. Por otro lado el consumo en combustibles fósiles para la producción agrícola en EE.UU. es de aproximadamente el 20 por ciento del total, con las correspondientes emisiones de gases de efecto invernadero que ello conlleva. Los precios de los alimentos, por ese motivo, están sujetos a las oscilaciones del precio del barril del petróleo con lo cual los alimentos de procedencia agrícola no son accesibles a todos los bolsillos del mundo. Esto provoca que si sube el precio del petróleo ciertas regiones del planeta no puedan alimentarse debidamente o, directamente, no puedan en absoluto.

De seguir así, si se continua con la deforestación a gran escala para generar nuevas tierras de cultivo, el calentamiento global se acelerará aún más y los mayores volúmenes de lixiviados y escorrentías agrícolas podrían destruir gran parte de los mares, convirtiéndolos en desiertos de agua sin vida alguna. Por si no fuera poco, la agricultura intensiva está destruyendo “los ciclos naturales de renovación de nutrientes” y esquilmando la fertilidad, la capacidad de producción y la regeneración de las tierras de labor, dificultando enormemente la selección de cultivos viables. Entonces, ¿Qué podemos hacer al respecto?. “Dejar de explotar las tierras y permitir que el planeta recupere la salud”. Hay innumerables ejemplos de que esto ha funcionado en Inglaterra, Alemania, Corea del Norte y del Sur, etc.

Por estas y otras muchas razones resulta conveniente el plantearse la adopción inmediata de la agricultura vertical. Sí, “los invernaderos urbanos dentro de rascacielos son una opción viable”. Las ventajas son muchísimas y van desde el ahorro energético que comporta la localización de estos campos verticales cerca de los lugares de consumo – de este modo se reduce considerablemente la emisión de CO2 a la atmósfera por causa del transporte de productos agrícolas – , hasta la utilización de energía procedente de energías renovables – placas fotovoltaicas, aerogeneradores, etc . – instaladas en el propio edificio para el suministro energético que la instalación agrícola requiere.

Del mismo modo, la vertical farming comporta también otras ventajas como son el reciclaje de las aguas negras de las ciudades tratadas previamente en EDAR (estaciones de depuración de aguas residuales) así como también el reaprovechamiento de las aguas grises procedentes de la propia explotación agrícola vertical, juntamente con las de la población urbana cercana - o en la que directamente está ubicada - , como remarcaba anteriormente.

Sabemos que “tres técnicas de cultivo bajo cubierta (el riego por goteo, la aeroponía e hidroponía) están siendo un éxito en distintos lugares del mundo”. En el goteo las plantas arraigan en canalones de material
ligero e inerte (por ejemplo de vermiculita) y es reutilizable durante años; unos tubitos que van de planta a planta dejan gotear agua cargada de nutrientes justo en la base de cada tallo, con lo que se evita el enorme desperdicio de agua que se produce en la agricultura tradicional. En la aeroponía las plantas, desarrollada en 1982 por K.T. Kubick y perfeccionada después por técnicos de la NASA, penden en una atmósfera infusa con vapor de agua y nutrientes; tampoco existe aquí la necesidad de suelo. En la hidroponía moderna (se atribuye al agrónomo William F. Gericke hacia el 1929), las plantas están ubicadas de modo que sus raíces se sostienen sobre canalones sin tierra, por los que circula agua con nutrientes en disolución.” La aeroponía es adecuada para el cultivo de patatas, zanahorias y tubérculos en general. Por su lado la hidroponía es adecuada para el cultivo de hortalizas (tomates, espinacas,...) y frutos de baya. Por último la irrigación por goteo es adecuada para cereales (trigo, maiz,...).

Así mismo los desechos orgánicos no comestibles procedentes del edificio agrícola podrían alimentar una planta incineradora que ayudaría a completar el suministro eléctrico junto con el procedente de los aerogeneradores y placas fotovoltaicas. Existen todavía m
ás ventajas: aljibes para recoger el agua de la lluvia; reaprovechamiento de las aguas grises de la población circundante para riego; instalación de centros de acuicultura contiguos; si se extiende este tipo de agricultura conllevaría la reforestación de gran parte del planeta (compensando a los antiguos agricultores y propietarios de tierras por la captura de CO2) y por lo tanto la naturaleza se recuperaría del daño infligido durante siglos; se podría practicar la tala selectiva de madera dada la abundancia de recursos madereros, y no la actual despiadada e indiscriminada deforestación mundial; podrían ofrecerse en la misma planta baja del edificio los productos cultivados; etc.

Todas estas técnicas favorecen “la obtención de cultivos durante todo el año, preservan a las cosechas de las inclemencias del tiempo y maximizan los rendimientos al optimizarse las condiciones de crecimiento, maduración y minimización de patógenos humanos.” Además permiten al agricultor no preocuparse de la situación de la explotación en cuanto a “condiciones ambientales externas, naturaleza de los suelos o las características de las precipitaciones y temperaturas.” En el desierto de Arizona Eurofresh posee 80 hectáreas de producción con hidroponía y donde se producen grandes cantidades de tomates pepinos y pimientos de primera calidad durante todo el año.

A nivel de superficie cultivable la combinación de estas tres técnicas agrícolas dentro de un mismo ed
ificio de, por ejemplo, 30 pisos de una hectárea de superficie cada uno (total 30 ha) equivaldría a una producción de 450 o 500 ha de cultivo tradicional. Todo ello sabiendo que cada piso ofrece cuatro temporadas de cultivo, doble densidad de plantas y dos niveles por piso. De este modo se obtendría 16 veces mayor eficiencia por hectárea cultivada. Y todo eso sin tener en cuenta iluminación 24 horas al día, las riadas, sequías, pérdidas por almacenamiento, transporte, y otros muchos factores que afectan a la agricultura tradicional y no a la vertical.

Las ventajas socio-económicas asociadas a un proyecto de estas características son innumerables, pero no entraré a valorarlas desde el punto de vista financiero (que las hay y muchas ) por no extenderme demasiado y no dar pie a que el actual sistema destruya el concepto, como solución beneficiosa que indudablemente es para el conjunto de la humanidad, y lo convierta en un simple negocio dónde se puede ganar mucho dinero en un futuro inmediato. En España y Cataluña podrían empezar a plantearse proyectos como este para intentar salir de la crisis, colaborando de este modo a solidificar y diversificar los sectores que sustentan sus poco atomizadas macroeconomías, pero prefiero no entrar en el tema...

Como conclusión final decir que si a estas explotaciones agrícolas verticales se le añaden, como ya introduje, energías renovables para su funcionamiento y además, se encuentran sitas cerca de plantas desalinizadoras – también alimentadas por energías renovables – se podría aumentar notablemente la eficiencia en el consumo agrícola de agua potable en cualquier país con costas marinas y , por consiguiente, aumentar el agua potable disponible para consumo humano en aquellas poblaciones del interior más alejadas del mar.



El futuro de la humanidad pasa por adoptar medidas inteligentes y evolucionadas como la aquí evidenciada. Aún estamos a tiempo, ¡llevemos en práctica este tipo de agricultura!. Sin embargo, hay que continuar buscando más soluciones. Próximamente intentaré dar solución al problema del acceso al agua potable.


Espero que os haya resultado de interés, un abrazo.

Pep

Más info en: