lunes, 25 de abril de 2011

LA EMPATÍA Y EL ALTRUÍSMO COMO MECANISMOS DEL SENTIDO COMÚN (Por C.H.Castellano)

Qué difícil resulta en estos tiempos ponerse en el lugar de otra persona u ofrecer algo sin necesidad de recibir nada a cambio!

Y la verdad es que no nos tiene que parecer muy complicado conociendo el entorno social que nos rodea. Y es que vivimos en una sociedad que juega a la competitividad y las luchas entre seres humanos, fomentando la selección natural de Darwin de la supervivencia del más fuerte hasta puntos insospechados. Todo ello en un entorno muy artificial y acompañado de avances tecnológicos que se utilizan para hacer daño y ganar.



Ahora bien, justificar esto como natural sería caer en la vorágine de la autosugestión para evitar hacer nada y no cambiar el entorno.

Esta competitividad, en gran parte fomentada por el sistema político antidemocrático y el poder económico, cambian de manera radical el comportamiento de la sociedad y la propia cultura, destruyendo en gran parte el comportamiento afable de la sociedad y cooperativo (se ha demostrado científicamente que el ser humano evolucionó en grupo, no individualmente como otras especies). Esta sustitución por la supervivencia económica individual hace desaparecer el espíritu empático y altruista que nos debiera conducir por un sendero mucho más natural.

¿Cómo poner en práctica, entonces, la empatía y el altruismo en una sociedad que fomenta la competición y la supervivencia individual? La cuestión es muy difícil de plantear, pero siempre quedan opciones que resultan mucho más ventajosas que el no hacer nada.

Como especie natural que somos, nos vemos conducidos por sentimientos de competitividad para favorecer a nuestro grupo, y a la vez por sentimientos egoístas que nos evocan a actuar únicamente a favor de nuestro propio beneficio.
Aún así, también tenemos que ser concientes que somos una especie inteligente, evolucionada y creativa, y solo esto ha de servirnos para combatir la competitividad y el egoísmo en beneficio del bien común de toda la sociedad.

Por eso es necesario, y ahora más que nunca, que todos y cada uno de los seres del planeta utilice su espíritu crítico para cuestionarse la validez de un sistema arcaico y primitivo de competitividad y egoísmo que beneficia únicamente a pequeños grupos y personas de la basta sociedad humana del planeta, y que a la vez degenera tanto al medio ambiente.

Es hora de utilizar nuestro sentido común para comprender que la inteligencia puede sustituir la competitividad y el egoísmo por cooperación social y así erradicar las diferencias entre miembros de la misma especie.
Es necesario, también, que utilicemos nuestro sentimiento empático para ponernos en la piel de los demás y adentrarnos en su mente y sentimientos para comprender lo que está bien y lo que está mal dentro de nuestro entorno, para así intentar cambiarlo. El altruismo, el hecho de dar sin recibir nada a cambio, ha de servir como ejemplo a la competitividad y al egoísmo para hacerles ver que una sociedad más justa y humana es posible.

Por eso es necesario que utilices tu espíritu crítico, tu sentido común, tu empatía y tu altruismo para cambiar el mundo, pues el cambio general empieza por el individuo, y la concienciación colectiva es el paso para este gran cambio.

Como dijo Ghandi: "Sé el cambio que quieras ver en el mundo".

¡Es hora de cambiar, gladiadores del sentido común!

C.H. Castellano

3 comentarios:

  1. JM Pintor (Parte 1)

    Hola, te puedo decir que por mi experiencia laboral en una multinacional, en los últimos tiempos se está viviendo un clima de muchos cambios para los currantes, cambios a peor en relación al trato personal. Es verdad eso que decían de que antes había departamentos de personal en las empresas y se nos trataba como a personas, pero desde que ahora se llaman departamentos de recursos humanos, somos meros humanos, menos que personas para ellos. Veo como el capitalismo extremo neoliberal se extiende a todos los ámbitos, no solo a lo económico, sino también a la relación laboral, se fomenta desde la dirección la desestructuración de los grupos y secciones. Hace bastantes años, entre la gente había amistad, compañerismo y se iba a trabajar más o menos tranquilo, consiguiendo buenos resultados productivos, la empresa fomentaba el aprendizaje personal, se hacían muchos cursillos técnicos a los que podías apuntarte y el personal de producción podía optar mediante exámenes a subir de categorías y a entrar en ciertos departamentos donde se cobraba más y se hacían trabajos más técnicos y menos monótonos como en mantenimiento, calidad, matricería, etc… Pero en la actualidad las cosas han ido cambiando a peor, la empresa divide a los grupos, promociona a gente muy joven, sin experiencia laboral y sin antigüedad, los que llevan más años se ven discriminados y apartados, bastantes veces meten a gente de la calle para ocupar puestos que antes eran cubiertos mediante ascensos internos, así que la gente se frustra porque ve que no puede aspirar a nada más de lo que hace ahora, además ya apenas se dan cursos, ni nada de formación. Sin embargo cada día se le hace más hincapié al obrero en la calidad, en la productividad, en la flexibilidad de horarios de trabajo, el obrero recibe mucha presión constantemente y se le anima a la competencia entre ellos y entre secciones. Del compañerismo hemos pasado al amiguismo pelota con los jefes, a poner la zancadilla al compañero y a ver como muchos trabajadores hablan pestes de otros y del trabajo que realizan sus ahora competidores, en vez de compañeros. Sobre todo los currantes nuevos y jóvenes, sin experiencia, se están adaptando de maravilla a esta forma de trabajar donde es común delatar a tus compañeros en vez de echarles una mano, donde crecen las envidias y el mal humor, las depresiones y ansiedades. Los trabajadores más viejos se muerden la lengua muchas veces y se contienen para no pegarle un puñetazo a algún niñato encargado o auxiliar de estos, porque saben que necesitan seguir llevando dinero a casa para que coman los suyos.

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  2. JM Pintor (Parte 2)

    Los sindicatos aborregados y bien comidos les ríen las gracias al patrón, y fingen preocuparse de sus compañeros, pero solo se preocupan de gastarse el dinero de los, cada vez menos, afiliados en cerveza los días que cogen horas sindicales para marcharse al fútbol. Divide y vencerás, esa es ahora la consigna del patrón, los currantes separados no preocupan al jefe, ya no tiene presión obrera para hacer y deshacer, ya no puede haber unidad ante huelgas y convenios, el obrero está solo, desinformado, a merced de su patrón que ahora puede exprimirlo lo que quiere. En eso consiste el capitalismo, en la soledad, la competencia, la recompensa, no a través del trabajo personal y la superación, sino a través del pisoteo al compañero, ese es el panorama del trabajo en una multinacional. ¿Dónde cabe aquí ya sitio para el altruismo y la empatía? Somos pocos los que resistimos a estos tejemanejes de los jefes supremos, intentamos mantener el compañerismo, la amistad, la buena relación laboral, intentamos hablar todo lo que podemos de estos temas y de política y de la situación actual de la sociedad, buscamos el auto aprendizaje en estas y otras materias, a través de la conversación, la lectura, internet, queremos mantenernos firmes, no entrar al trapo, somos personas, no animales, tenemos dignidad, orgullo, somos trabajadores curtidos y no nos asustamos ya de nada, resistir hasta morir pero no rebajarnos a entrar en su juego. Más vale morir de pie que vivir mil años de rodillas. Llegará un tiempo en que los trabajadores volverán a ser tratados como merecen, hemos de mantener encendida esa llama para que pueda prender cuando llegue ese día.

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  3. ¡¡¡Buenas tardes crack!!!

    Esto que estás viviendo ahora es la pura realidad de casi todas las multinacionales. Yo también he pasado por todo eso que tu ahora estás pasando. Te comprendo perfectamente.

    Por el momento, hay que crear CONCIENCIA CRÍTICA. Y una vez seamos un buen número de personas con ELLA (que espero será muy, pero que muy pronto), pasaremos a la acción... a la desobediencia civil pacífica y otros métodos no violentos. Y NO BROMEO.

    ¡Un abrazo José Miguel!

    Pep

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Comentarios